Tras una primera reunión entre representantes del gobierno uruguayo (INAU, Inmujeres y Ministerio del Interior) y colectivos feministas, se pusieron sobre la mesa las limitaciones de la tobillera electrónica como única herramienta para abordar la violencia de género. Si bien la tecnología se presenta como una medida de protección, se reconoció su insuficiencia para abordar la complejidad de las situaciones que enfrentan las víctimas. Se discutieron las dificultades para su correcta implementación, la necesidad de contar con un sistema de monitoreo efectivo y la falta de recursos para garantizar su adecuado funcionamiento en todos los casos.
La reunión marcó el inicio de un diálogo crucial para buscar soluciones integrales a la problemática. Se destacó la necesidad de desarrollar estrategias complementarias que incluyan la atención psicológica para víctimas, la capacitación específica para las fuerzas de seguridad en la detección y respuesta a situaciones de violencia, y la implementación de políticas públicas para prevenir la violencia machista desde su raíz. Se espera que las próximas reuniones se centren en el diseño de políticas públicas más abarcativas que complementen el uso de la tobillera electrónica, garantizando una protección efectiva y real para las mujeres víctimas de violencia. La falta de soluciones a la medida de cada situación específica, la dificultad para controlar el uso de otras tecnologías por los agresores y la carencia de recursos humanos suficientes fueron algunos de los puntos críticos analizados.
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